Este permiso consiste en la reducción de la jornada de trabajo, recibiendo las retribuciones integras, para el cuidado, por la hospitalización y tratamiento de un hijo menor de edad, ya sea natural o adoptado, afectado por cáncer o por cualquier enfermedad grave. Como máximo se puede recibir hasta que el hijo cumpla los 18 años de edad. Si los dos padres fueran docentes, solo uno gozaría de este permiso. Además debo comentar que esto no supone ningún tipo de inconveniente en la carrera profesional del docente.
Desde aquí debo decir que lo considero un gran adelanto, ya que cada día hay más niños afectados por este tipo de enfermedades.
Espero que sigamos luchando por todos estos beneficios y dejemos de perder el tiempo en otras tonterías.


